La Habana, 25 may (AIN) Una feria itinerante del libro cubano se inició en Baní, República Dominicana, dedicada a los cinco antiterroristas de la Isla prisioneros injustamente en Estados Unidos.
La muestra se extenderá hasta el cinco de junio y recorrerá, además las ciudades de San Pedro de Macorís, Santiago de los Caballeros y San Francisco de Macorí, se informó en la apertura de la exhibición, refiere hoy Prensa Latina.
En el acto se propuso iniciar una jornada permanente de acciones hasta lograr la liberación de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, a quienes mantienen encarcelados  injustamente desde hace casi 13 años en EE.UU.
Su único delito fue investigar en el país norteño agresiones terrorista contra su patria, por lo que integrantes del Comité de Solidaridad con estos patriotas en Baní acordaron renovar el llamado al presidente Barack Obama para que los libere, se dijo en la inauguración.
También el representante del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, Javier Domínguez, y el presidente de la Campaña Dominicana de Solidaridad con Cuba, Roberto Payano, encomiaron los lazos históricos de colaboración y solidaridad entre los dos países.
En particular, destacaron las becas ofrecidas por la Isla para formar jóvenes dominicanos como profesionales.
Fue en Baní, donde nació Máximo Gómez, quien peleó en las dos guerras de independencia de Cuba contra el colonialismo español; alcanzó el grado de general en la llamada Guerra de los Diez Años, y el de general en jefe en la iniciada en 1895.

Pedro Pablo Oliva, un hombre singular

Por Zulema Armas Mojena

Tomado del blog Cubaensolfa

Conozco a Pedro Pablo desde hace más de treinta años. Yo era niña y estudiaba música en la escuela de arte de Pinar del Río. Entre los profesores más cercanos, más especiales, estaba él, siempre atento a todos los alumnos, de todas las manifestaciones, abriendo caminos hacia el conocimiento y la búsqueda espiritual. Un hombre singular, un profundo amigo, un maestro de verdad, ese es el Pedro Pablo Oliva que conocí y al que no renuncio. Me sentí en el deber de escribir estas notas a partir de las informaciones que han estado circulando sobre él en los últimos días. No hablo a partir del desconocimiento ni de una relación coyuntural o interesada, como han hecho algunos voceros de la contrarrevolución; sino desde el sentimiento más entrañable por las personas que conocemos desde siempre. Desde la admiración y el cariño.

Coyunturas de la vida me pusieron, hace ya una década, ante el deber de dirigir en distintas instituciones del Ministerio de Cultura, y, desde hace dos años, en el Consejo Nacional de las Artes Plásticas. En ese momento, uno de mis primeros pensamientos fue para él, pues en su obra y en su ejemplo sabía que tendría un gran respaldo. Nuestra relación ha sido de respeto, de diálogo y de atención a su condición de excepcional artista y ser humano. Para nuestras instituciones, especialmente para el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, Pedro Pablo ha sido siempre uno de los artistas fundamentales del país.

Ha participado en las principales exposiciones colectivas de la plástica cubana que se han organizado en Cuba y en el extranjero, ha expuesto también repetidamente sus propios proyectos y obtuvo el Premio Nacional de las Artes plásticas en el 2006. Ese respeto y reconocimiento le permitió contar con todo el apoyo institucional para abrir su Casa Taller en Pinar del Río. Sorprende que, en las recientes declaraciones de Pedro Pablo y del equipo de la Casa Taller, se recalque la colaboración que les han prestado las embajadas de Polonia y de la República Checa y no se destaque el respaldo de las instituciones nacionales y provinciales para defender, promover y legitimar ese proyecto.

Todas las iniciativas de la Casa Taller han encontrado el máximo apoyo institucional para su realización, como se ha reconocido antes en su propia página Web. Las visitas culturales importantes al territorio, tanto de figuras nacionales como extranjeras, han tenido ese espacio en su programa, como sitio imprescindible. Sé que, por la prioridad que le hemos dado, la Casa Taller ha contado con una doble conexión y un servicio superior de Internet al de muchas instituciones.

Al propio tiempo, a causa de las limitaciones objetivas de la red CUBARTE y de todo el país, no hemos podido abrir la sala de navegación del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales ni ponerle servicio de Internet al sello editorial Arte Cubano. Como artista, Oliva nunca ha sido complaciente. Junto a nosotros, con nosotros, ha escudriñado los problemas más agudos de la realidad cubana. Como expresión sintética de esta práctica común, su obra El gran apagón estuvo expuesta a la entrada del Museo Nacional de Bellas Artes en los años 90, los más difíciles de la historia de la Revolución, en la muestra del Primer Salón de Arte Cubano Contemporáneo. Su visión no la vemos como una posición exclusiva, sino como algo habitual en el campo de las artes visuales, respaldado por una política cultural que fomenta la indagación crítica desde la responsabilidad y el compromiso revolucionarios. Como muchos, me sentí ofendida por la grosera manipulación que ha hecho la contrarrevolución de la obra de Pedro Pablo.

Yoani Sánchez, en uno de sus comentarios, daba una interpretación repulsiva de una obra de la serie de retratos de Fidel: “Oliva daba pinceladas a un Fidel Castro en óleo, visto como a través de un aparato de radiografías. Flotaba con su barba rala y entre las manos tenía una doncella casi asfixiada, que se parecía –irrefutablemente– a Cuba. En la parte inferior del cuadro, diminutas personas con las cuencas de los ojos vacías presenciaban el forzado estrujón que el Máximo Líder le infligía a la patria”. Leer ese “análisis” tan vulgar y tendencioso, me hizo recordar un encuentro que sostuvimos con Pedro Pablo el pasado año. Invitado por la Asociación Hermanos Saíz, quien lo ha reconocido con el título de “Maestro de Juventudes”, Pedro Pablo se refirió con emoción a la figura de Fidel en su obra.

Habló de su interés por acercar a Fidel a nosotros, por mostrarlo en la vida cotidiana. Contó que veía a Fidel como alguien muy cercano, como un hombre sensible y soñador que, agobiado por los problemas, sentía la necesidad de sentarse en el muro del malecón y admirar el amor y la belleza. Me indignó constatar cómo se puede manipular la obra de un gran artista y construir, desde la más profunda ignorancia, un argumento que sólo sirve a los contrahechos intereses de la subversión contra Cuba. Ciertamente esperé que Pedro Pablo rebatiera esa lectura banal que distorsionaba y reducía el significado de su obra, pero lamentablemente eso no sucedió. Sería consecuente con el hombre que conozco.

Me gustaría que, con esa misma actitud que hoy lo impulsa a defender sus criterios, se distanciara de la manipulación que se hace de su obra. Respeto lo que expresó recientemente sobre cómo escoger amigos, pero es un hecho que la contrarrevolución asalariada del gobierno de los Estados Unidos no está interesada en lo absoluto en tratarlo de manera amistosa. Sobran las evidencias de que sólo buscan alinearle a los intereses proyanquis y anticubanos. Las intenciones de estos individuos, nada tienen que ver con “los sueños de un país mejor” de nuestro artista.

Algo que Pedro Pablo no admite, quizá por exceso de generosidad. Cuando nadie conocía de la discusión en la Asamblea Provincial del Poder Popular de Pinar del Río, ya la contrarrevolución propalaba infundios sin base alguna sobre la expulsión de Pedro Pablo de la UNEAC y el cierre por el gobierno de la Casa Taller. Como las propias agencias de prensa han difundido, la discusión en la Asamblea y la revocación de Pedro Pablo, aceptada por él mismo, no tienen nada que ver con las mentiras que circulan.

El Pedro Pablo Oliva que admiro, el artista, es un hombre de nuestra cultura, de nosotros, de la Revolución Cubana. Ojalá se distancie del intento, siempre fracasado, de los enemigos de la nación, de manipular en beneficio de sus intereses la auténtica libertad creadora que defendemos.

Zulema Armas Mojena (1965) Graduada de la Escuela Nacional de Instructores de Arte y de Letras de la Universidad de la Habana. Ha sido Directora de Creación Artística del Consejo de Casas de Cultura y Directora de Programas Culturales del Ministerio de Cultura. Actualmente es Vicepresidenta del Consejo Nacional de las Artes Plásticas.

He buscado el Código de Ética de los Cuadros en Cuba para escudriñar un poco en qué consiste este documento. Todo por lo ocurrido en Pinar del Río con Pedro Pablo Oliva. No tengo idea si los medios cubanos o extranjeros se han aproximado a este texto, me costó trabajo encontrarlo, y creo haber tropezado con la clave de este asunto.

En uno de sus acápites puede leerse: * Basar las relaciones de amistad en la coincidencia de los principios y en la moral revolucionaria. No establecer jamás vínculos de este tipo con elementos detractores de la Revolución o con individuos de conducta antisocial y combatir las actividades ilícitas en su entorno.

En su carta a los medios, publicada inmediatamente por el Blog de Yohandry, Pedro Pablo Oliva reconoce que violó el Código de Ética: Mis palabras expresadas en ambos sitios infringían o contradecían los estatutos ideológicos y el código de ética, por el cual se rige la estructura de gobierno, firmado por mí al asumir mi responsabilidad en el Poder Popular.

Es por eso, que estuve de acuerdo con el delegado que hizo la denuncia. Creo que por aquí le entra el agua al coco.

Consultar el Código de Ética de los Cuadros en Cuba.

Consultar la carta de Pedro Pablo Oliva.

Nota: Saque usted sus propias conclusiones.

Pedro Pablo Oliva Responde:

Publicado: mayo 23, 2011 en Uncategorized

Palabras de Pedro Pablo Oliva 23 de mayo de 2011 “Les confieso que no hubiera querido hablar nunca de estas cosas. Han sido y son demasiado fuertes para tenerlas presente en mi memoria. Quisiera borrarlas. Si lo hago es porque algunos amigos me han pedido que no me quede callado y porque las cosas comenzaron a tomar un giro que me obliga a comunicarlas. Creo hoy que es lo mejor. Amo mi país. Quienes me conocen saben que no es palabra dicha en falso. Preferí quedarme en mi sitio, ese que me vio empinar papalotes y recoger romerillos y que tanto necesitaba de un soplo nuevo y una visión diferente de las cosas. Vengo del mundo de la creación artística y el pensamiento. No acostumbramos los artistas a quedarnos anclados en el terreno de lo que nos dicen, indagamos y vamos en busca de otra explicación del mundo y nos parece mucho más convincente un árbol repleto de flores que la demagogia de un funcionario. No dejamos nunca de cuestionarnos la realidad y transformarla, aún cuando nos digan ingenuos y desinformados. Cuando hace unos cuantos años se me preguntó si estaba dispuesto a formar parte de la Asamblea Provincial del Poder Popular como Delegado y dije que sí, lo hice porque me pareció oportuno participar, en el contexto de la provincia, ayudando no solo con mi proyecto de la Casa Taller y con mi trabajo como creador, sino también con mi modesto criterio para contribuir al mejoramiento en la esfera de la cultura. Por otra parte, pensé que era extraordinario conocer más de cerca el funcionamiento de un órgano que tenía vínculos más estrechos con el hombre cotidiano. La realidad siempre será mucho más que lo que puede decir la prensa o la televisión. La verdad que creemos palpable a veces puede resultar otra verdad. Cuando se me citó para informarme sobre la denuncia que un delegado había presentado en mi contra con el criterio de que ya no poseía las condiciones necesarias, por las cuales fui elegido y que solicitaba se me evaluara para la separación de esa responsabilidad, confieso que nada me tomó por sorpresa. Una serie de acontecimientos donde quedó involucrada la Casa Taller, desencadenó con el tiempo la carta que escribí a Yoani Sánchez y que fue publicada en su blog con mi aprobación. Considero hoy que aquellos sucesos fueron mal manejados por las instituciones públicas. El empleo de métodos violentos nunca sirvió ni servirá para aplacar nada en el mundo de las ideas (les remito a la Declaración de la Casa Taller publicada en su sitio http://www.casatalleroliva.org). También había concedido una entrevista para el programa radial de Miami “La tarde se mueve”, dirigida por Edmundo García, quien ha realizado frecuentemente entrevistas en la isla a otros intelectuales cubanos. Mis palabras expresadas en ambos sitios infringían o contradecían los estatutos ideológicos y el código de ética, por el cual se rige la estructura de gobierno, firmado por mí al asumir mi responsabilidad en el Poder Popular. Es por eso, que estuve de acuerdo con el delegado que hizo la denuncia. Busco como todo ser humano que ama su país, una sociedad mejor, pero esa búsqueda no siempre tiene que coincidir con las ideas de un partido. No idealizo ninguna sociedad. No soy ciego, en las que he vivido, he palpado que las diferencias sociales acentúan la pobreza. La nuestra no ha cesado de tener sus remiendos cada cierto tiempo. Todas están ahí para mejorarlas con la crítica o el cuestionamiento. Se me acusa, entre otras cosas, haber hecho públicos mis pensamientos en el “terreno de la disidencia”. No temo a ningún espacio. Por otra parte estoy convencido que ningún órgano de prensa oficial, ni periódico, ni radio, ni televisión, ni sitio web hubiese publicado mis palabras, aún cuando asumiera mi total responsabilidad. En todo caso, participar con ideas en otros espacios de debate no implica, en modo alguno, pensamientos semejantes. Se me cuestiona también el mantener relaciones de amistad con ciertos “elementos contrarrevolucionarios”. Los amigos los escojo yo. La gente que me conoce sabe que lo mismo converso con un convencido comunista que con un liberal, una vendedora de dulces sin interés en la política, un jubilado, un maestro, un buquenque o el llamado agente Robin. No discrimino filiaciones políticas en mis relaciones con los demás. Siempre he agradecido a un proceso social llamado Revolución y al cual, lo digo en la entrevista radial, le debo haberme podido formar como creador. Pero soy un hombre que no se queda callado ante lo que considera errado. Quiero dejar algunas cosas claras porque también sé lidiar con la estrechez de pensamiento y las manipulaciones. No me paga la CIA, no me sostiene la Fundación Cubano Americana, ni ninguna otra, ni las embajadas Polaca y Checa con las que tengo las mejores relaciones culturales en un clima de respeto. Lo que poseo lo he logrado a fuerza de trabajo. Duro ha sido no haber perdido la lengua en estos años. Las sociedades donde todo el mundo piensa igual, sobre todo en terrenos tan polémicos como la política o la ideología, no existen, y qué bueno. La inmovilidad de pensamiento es el cáncer de los procesos sociales. Los que me conocen del mundo artístico saben que siempre opté por la obra crítica porque me parecía que la primera función del arte era ayudar a mejorar la sociedad con el cuestionamiento o la denuncia. Eso me llevó a asumir unas veces el espíritu de un sociólogo, o de un psicólogo, y otras simplemente, el análisis del hombre-artista enfrentado a su tiempo. Dejar constancia de mi época fue el principio y fin de mi trabajo, recoger parte del estado espiritual de los años que me tocó vivir. Todo material de pensamiento sobre Cuba es de mi interés, sea publicado dentro o fuera del país. Me gusta leer a quien piensa diferente. La isla hace rato que no termina en sus bordes. Vivo en un país marcado cada día por gente obsesionada con partir a cualquier sitio. No es ese el país que soñé. Sé que el presidente de la nación está haciendo esfuerzos por organizar nuestra maltrecha economía, titánica labor, pero aún más lo será intentar unificar la nación espiritualmente. Ha sido mucho el desgarramiento. Pero eso sí, tengo el derecho a no estar de acuerdo con un método u otro. Tengo el derecho a la duda. La comisión de ética creada para valorar la denuncia contra mí, determinó que me había pasado a “las filas de la disidencia”, en los términos que políticamente se valora en el país. Los demás delegados y hasta el presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular aprobaron no solo la calificación de “disidente” y “contrarrevolucionario” sino que aportaron, entre muchas, la de traidor a la Patria y hasta anexionista, expresiones que no había escuchado ni para los más radicales opositores. Me niego a aceptar esas acusaciones por el solo hecho de haber expresado mis ideas. Tomamos la difícil decisión de cerrar la Casa Taller, porque la dirección del Poder Popular, consideró que el proyecto se había desviado de los objetivos culturales por los cuales fue fundado. Como si la cultura no fuese pensamiento, lucha y contradicciones. Este hombre al que hoy le han colocado el traje de “disidente” o “contrarrevolucionario” no tiene ninguna intención de partir de este país. Esta tierra nos pertenece a todos por un derecho que no lo otorga un partido. Creo que fidelidad a la Patria no es fidelidad a un partido. Un partido es una propuesta social, y la Patria guarda en sí el pensamiento y el corazón de todos. Seguiré soñando con un país mejor, derecho que tengo como ser humano. Aquí me quedo, esta es mi tierra y mi gente. Los conflictos del país, económicos, espirituales y políticos, tendrán que ser resueltos por nosotros los cubanos. Los que vivimos dentro y fuera, con nadie más. Duermo hoy tranquilo, mañana volveré a coger mis pinceles.” Pedro Pablo Oliva

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Las Razones de Mi Cuba

Publicado: mayo 23, 2011 en Uncategorized

Sigue La Ciberpinocha!!!!

Otro papelazo de Yoani Sánchez en su desespero por sumar gente a su grupito mercenario

Destacado pintor cubano Pedro Pablo Oliva en declaraciones realizadas a la agencia EFE desmintió los infundios propagados la víspera por la bloguera mercenaria Yoani Sánchez quien, en un post publicado en su blog, sugiere que las autoridades de Pinar del Río habían cerrado el taller del pintor.

Leer más en el blog Cambiosencuba

Las ambigüedades de Oliva y las mentiras de sus nuevos amigos